La historia del Padre Aranda

¿Quién no se acuerda del Padre Aranda entrando en clase? ¿Cuántas anécdotas no giran en torno al recordado reverendo que impartió lecciones de religión y música durante los años setenta y ochenta en el colegio Argantonio? El sabio reverendo que destacaba también por su dominio del latín del que gustaba presumir.
Muchos son los antiguos alumnos que le recuerdan. Siempre afable y cercano con su eterno maletín y sus problemas oculares que contribuían a que sus clases no fueran precisamente un dechado de disciplina.
Antonio Aranda había nacido el 27 de febrero de 1930 en La Carolina (Jaén), el mismo año curiosamente que naciera nuestro director José Manuel García Gómez. El Padre Aranda falleció a principios de diciembre del año 2000, a los 70 años. Fue enterrado entonces en el cementerio de San José y más tarde sus restos se trasladaron a la capilla de San Pedro, en la parroquia de Santa Cruz. Todo ello antes de su destino definitivo en la cripta de la Catedral de Cádiz, ciudad en la que fue coadjutor de las parroquia de Santa Cruz, la Merced y San Severiano, así como canónigo de la Catedral. La música era su segunda vocación lo que le llevó a ocupar el puesto de maestro de capilla del Cabildo Catedral.
¿Cuántas travesuras de adolescencia no tuvieron como destinatario al Padre Aranda? ¿Cuántas comuniones no pasaron por sus manos? El Padre Aranda como narrador apasionado de la Pasión y Muerte de Jesucristo o tratando de explicar el lenguaje musical en la pizarra ante el murmullo de sus alumnos que siempre le profesaron un indudable cariño.
Algunos recordarán aquella vez que el Padre Aranda se llevó el transistor a clase para seguir los pormenores del Rumania-España, partido clasificatorio para la Eurocopa de Alemania disputado un 29 de abril de 1987. Toda una batalla campal resuelta a favor de los rumanos y que el Padre Aranda iba detallando con indisimulada consternación a los alumnos mientras caían los goles rumanos en la portería defendida por un cariacontecido Andoni Zubizarreta.
Todo ello forma parte de los muchos recuerdos que nos dejó en el Colegio Argantonio y que indudablemente forman parte de nuestra memoria.
